sábado, 6 de febrero de 2010

Silencio de Sirenas





Soy sirena silenciada
por la gubia que talla la madera
Soy sirena de desierto, lagartija
y me brotan por los ojos las arenas

El trigal es un demonio

El pan se parece a los beduinos
que se tapan del sol con manto de agua
se comen los higos del rebaño
y a las seis ordeñan a las cabras

Soy yo, quien las ordeña
antes de sacrificarlas
antes de dejarlas ir por el arroyo
antes de convertir en pan los arenales
antes de morir de hambre entre los riscos

Y en este trigal de todos y de nadie,
admiro a los que, antes que yo,
se atragantaron con hierba, muriendo
de este amarillo intenso
de este ahogo de sirenas

lunes, 7 de septiembre de 2009

Aproximaciones para develar El alma de la caña, Juan Pérez Salazar

Aproximaciones para develar
El alma de la caña
Más que un gemido


Su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Quevedo.


Los fulgores que desprende una noche estrellada, las facetas de un diamante o la presencia imponente de una catedral, es la idea más cercana de lo que representa el poemario: “El alma de la caña”. En estas páginas Dionisos ha sido vencido por Eros, sí, Eros, poderoso imán de la sangre, de la vida, del arraigo, de la mitad que busca su semejante, Eros, el que se congracia con las criaturas, el que se abre a la noche y se evade con el brillo de las estrellas, Eros viajero, o el que placidamente retoza en las palabras de este libro, libro hecho de signos y de tiempo, de ciclos y contrapunto, de geometría y color.
El alma es el lugar de las verdades primordiales y se guarda en la trinidad que componen los capítulos, el primero: Entre las páginas se encuentra la voluntad que mueve al escritor apasionado, en ella se manifiesta y templa su centro, temperamento fuerte y firme como la koré que sostiene la escritura, y a la manera de Leonardo, la poeta esculpe, a imagen y semejanza, la representación de sí misma, la Cariátide.
Quien vive encadenado a la escritura, esta condenado a vivir sólo la mitad de sí mismo, la otra mitad, le pertenece a la representación del mundo.

Encarcelado
por paradojas cotidianas:
las sillas
las paredes
la pulcritud de tus pañuelos
vive encadenado mi pie izquierdo

el derecho
se esconde
entre las paginas.



El poema, asegura la poeta, revela nuestra desnudez, nos muestra con toda la gravedad de nuestra pesadumbre, nuestra karmatica melancolía, reflejada como dice Paz, en la otra voz, la que testimonia nuestra parte oculta, la que mediante signos se refleja en la poesía y la que busca reivindicarnos a un estado similar, a lo que hubo antes del pecado original. Pienso en los temperamentos de San Juan de la Cruz y de Sor Juana Inés, luchando en el intermedio de sí mismos. Esta manifestación que surge desde lo más íntimo de los seres, es lo que nos lleva al mediodía de este poemario, o capítulo dos, titulado: El alma de la caña, cuyo nombre se toma también para referir al libro.
El aleteo de una mariposa puede sugerir en su movimiento, una incipiente caricia con el aire que la suspende, o bien, provocar la mas violenta de las turbulencias; sin embargo, la fragilidad de su movimiento bien puede ilustrar la metáfora del erotismo, que se aplica en esta segunda parte del libro, y que es, uno de los rumbos del amor y la sexualidad. El erotismo es sugerencia, flirteo, guiño, activador de la alquimia corporal; su dimensión convoca al ensueño, y es el preámbulo de la vigilia de los sentidos. Eros toma este lugar como aposento y dice:

Mi piel bajo su piel
ramilletes de lavanda.

El erotismo también se viste de colores y sonidos cuando conjuga:

Heráldica bordada
con el cantar de las cigarras
en aquella tarde lila
al sur de Francia.


El cuadro tiene una similitud con los lienzos de Renoir, campos floridos con la tinta de las flores diluyéndose al infinito, música celestial que nos regalan las cigarras, tu y yo en una tarde evasiva.

Dice Sabines:

(...) Las muchachas ofrecen en las salas oscuras sus senos a las manos
y abren la boca a la caricia húmeda.


Nuestra poeta también convoca humedades cuando escribe:

Mis pechos salobres
son soles del océano
de tanto (a) mar

Pero también se reconoce como punto de referencia, y segura de sí misma y de su cuerpo afirma:

Mis pechos firmes son
como la tierra que anhelan
los marinos


El lindero del erotismo finaliza con el deseo de completud y reconoce en el otro su mitad perdida, evocando la reminiscencia de la caída, así en Dios Ibérico nos dice:

(...) sople mis labios tu hoguera
asfixie mi alma tu credo


Después de la comunión, cuando la pareja se ha completado, y cuando la lucidez de los sentidos busca su cuadrante, se retorna a la antiquísima sensación de estar partido, se reinicia de nuevo el ciclo de complementación, desde todos los matices del amor.


Tu cuerpo entero se escurre ante mis ojos/
me quedo sola, el frío también huye.

Buscar llenarse de amor y de perpetuidad, y compartirlo a partir del sentimiento de la ternura cuando la poeta dice:

Te hiciste mi cómplice/
mi vida crece, se vuelve enorme/
desde que te platico mis secretos/
mis desdichas y también mis alegrías.


El Bosco pintó su Jardín de madroños; incluso Vincent Van Gogh creó su paraíso en su noche estrellada y en la que destaca en primer plano un ciprés, sabemos que le fascinaba pintar cipreses. Salomón el Rey, en el cantar de los cantares acondicionó su lecho-paraíso lleno de cedros y cipreses y las campiñas a su alrededor se sugerían colmadas de viñedos. Este ambiente ecológico es la parte que preserva y restituye el Ser del amor, encontramos, también, en el alma de la caña su jardín edénico sumamente generoso, con naranjos destellando azhares, praderas amarillas con su infinidad de soles en flor, canarios en vuelo que a la vez son la metáfora de la vida, catarinas y mariposas que salpican de color con su ambiente festivo, con su certeza de primavera eterna. Pero el tiempo es inexorable y nada escapa a su influjo, la lozanía pierde su vigencia y se condensa en un lenguaje de palabras que guarda el alma y que nos transporta al tercer capítulo: El gemido del celofán. La escritura es inhumana nos dice la autora en voz de Platón, como una advertencia de la proximidad del ocaso, que cumple puntualmente con su labor profiláctica, para dejar fértiles los albores de renovación. Las aguas de un río nunca son las mismas en su corriente y como signo de renovación arrastra y abraza como una triste alegoría lo que no está hecho para permanecer, como sucede a continuación:

El río secuestra al cañal
con sus redes de cristal.


La ironía, finalmente, es una carcajada disimulada, una condición sutil y fortuita de hacer saber y sentir al otro de lo que carece, o de lo que no está en sus manos poseer, en este sentido, me permito leer sólo la epígrafe del poema Relojes viejos, cito:

Conocí viejos borrachos, patéticos,
que usan relojes viejos para que algo se les pare.
Diego Álvaro Guzmán.


La fatalidad como asunto irremediable también encuentra lugar en el poema La navaja aunque en la metáfora alude a la mutilación de alguna parte del cuerpo de una niña, bien puede ser el acero cercenando el tallo de las flores. Estas líneas me hicieron recordar que en algunos países el destino de las mujeres, es pasar por una especie de rito de iniciación, en el que con una navaja común se les extirpa el clítoris, para borrar toda evidencia de placer. Algo similar ocurre con los niños, al cortarles lo que suele llamarse prepucio, no como medidas profilácticas, sino como una muestra para vislumbrar la hombría. En medio Oriente, el uso de la Burka ¿no es una mutilación de la mujer?

La navaja mutila
los pétalos de la niña
rauda de labios cercenados
la abuela mutila
los pétalos de la niña
Rambla de húmedas palabras


Ante la barbarie del imperialismo por el ansia de dominio, se repite la mítica historia del hermano matando al hermano, Caín termina con la vida de Abel; se vislumbra a partir de ello una hermosa metáfora de dos líneas que queda en el aire como un eco, a propósito del destino de la humanidad, que no civilización, y en el que Caín, finalmente, es rondado por la muerte.

Las bombas
buitre de Prometeo


El tema de la muerte con sus innumerables rostros cierra el ciclo en: EL velo, La parvada, Tancat y Prem (i) atura. Sin embargo, toda vez que la muerte supone un fin, sigue siendo parte de un renacimiento. El alma de la caña, puede leerse desde dos perspectivas: desde la visión poética que he abordado, y desde la lógica científica, que a partir de la información que se deja entrever en el preámbulo de los capítulos, informan al lector, sobre el tratamiento de la celulosa de la caña, hasta llegar a esa especie de cristal domesticado que es el celofán, que sin lugar a dudas representa el alma de la caña. De lo que puedo asegurar al comentar este poemario, es que Eros, al contrario de lo que se ha dicho, es mujer.


Juan Pérez Salazar.
Septiembre 06 de 2009

viernes, 5 de junio de 2009

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viernes, 15 de mayo de 2009

Leonor Mauvecín, comenta...



Mi querida amiga Leonor, quien aparece en la foto, durante su visita a la bella ciudad de Oaxaca, ha tenido a bien hacer los siguientes comentarios sobre "El alma de la caña"

Ese final es fantástico, super atrevido y muy pos moderno con ese entrecruzamiento de imágenes que produce tu libro, entre los datos científicos sobre el celofán (que de paso te diré que no lo sabía) y el artículo periodístico bien ensamblado entre la palabra poética, me pareció un libro muy original. En la primera parte “Entre las páginas”, te veo descubriéndote poeta, y entristeciéndote por cierta imposibilidad de alcanzar la verdad como se ve en
Sólo así los hombres poeta/ alumbran en un papel sin luz/ su pesadumbre.
Hay aquí cierta desazón que se anuncia delicada y sin desgarro con imágenes certeras, ya lo dices en el epígrafe de Platón ,"la escritura destruye la memoria" pero allí también se puede encontrar la Perfección, bello poema, una perla, pero el Hombre poeta desvalido rastrea el mundo sólo con símbolos, casi una paradoja. La perfección y la imposibilidad de alcanzarle, solo orgasmos, tan solo, y ya sabemos lo que duran. Y me encantó el poema final de esta parte El Poema que, como la serpiente, nos atrapa.
La segunda parte es más celebratoria, aquí aparece la vida y su maravilla y desata las preguntas que anuncias en el epígrafe (qué bien armado que está el libro) allí el comentario científico abre expectativas sobre la naturaleza del celofán que es en última instancia la poesía y la vida, así transparente y frágil. Me encantó el “Cantar de las cigarras”, una alabanza a la vida y al amor. Las imágenes descarnadas de Beijing son bellas en su tristeza y la nieve, el oro, el jade, pero también el ave Fénix sin plumas. Siguen imágenes de amor, una más bella y lograda que la otra: los naranjos, el pastel, las mil y una noches, y la idea de continuidad que deja el amarillo (muy bueno Lilia).
La tercera parte es más dolorosa, tal vez por eso más ácida. Ya no hay azahares que endulcen el aroma cítrico, y aparecen imágenes duras "La escritura es inhumana" Los relojes viejos que cierran sus bocas para siempre, la navaja, el buitre, las margaritas mueren masacradas antes que sus tallos endurezcan, y finalmente, los revólveres envueltos en papel celofán dejan un gusto ácido con cierta desazón frente a la realidad de la calle que pinta la vida con sus colores más duros. En fin querida amiga, en pocas palabras te cuento lo que he recibido de tu bello y muy bien escrito libro, ya le dedicaré tiempo para hacer un prólogo que esté a su altura. Un abrazo Leonor
En esta foto, a la entrada del palacio de Bellas Artes, el día que leímos ahí, Leonor, Alma Karla Sandoval y yo.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Premio Nacional de Poesía Tuxtepec “Río Papaloapan”

Tercer PREMIO NACIONAL DE POESÍA TUXTEPEC “RÍO PAPALOAPAN”


Reunidos en la Regiduría de Educación y Cultura del Municipio de San Juan Bautista Tuxtepec, Oax., siendo las 15:10 hrs., del día treinta de abril de dos mil nueve, los miembros de la Asociación Cultural de Tuxtepec Oaxaca A.C. e integrantes del H. Ayuntamiento de esta ciudad:

Lic. Francisco Vázquez Palma. Regidor de Educación, Cultura y Deportes; Mtro. Héctor Arturo Hernández Villar, Director de Cultura; Prof. Rony Ortega Ruiz, Director de Educación; Lic. Raúl García Rangel, Director de Deportes; Ing. Antonio Ávila-Galán, Presidente de la Avocación Cultural de Tuxtepec Oaxaca; Arq. Héctor Cortazar González, Carlos Iturbide González, Viridiana Blanco Anzurez, Blanca Salinas Juárez, integrantes de la mencionada Asociación, e integrantes de la prensa de la ciudad de Tuxtepec.

Dándose a conocer la deliberación del jurado calificador, del Premio Nacional de Poesía Tuxtepec “Río Papaloapan”, integrado por el escritor Roberto Bravo y el poeta Mauricio Carrera, se procede a dar a conocer las obras ganadoras, la ganadora del premio con el nombre de “La espera es una llama que se ahoga”, cuyo seudónimo es “El Paciente” y la ganadora de la mención honorífica con el nombre “El alma de la caña”, con el seudónimo “La mariposa de celofán”.

Posteriormente se procede a identificar la plica, en cuyo sobre sellado, en lugar visible se lee el seudónimo “El Paciente”, correspondiente al ganador del premio; siendo el Regidor de Educación, Cultura y Deportes quien rompiera el sobre y extrajera los datos de identificación del concursante seleccionado, mismos que son los siguientes: Nombre: Beatriz Pérez Pereda, Lugar: Villa Hermosa Tabasco.
Acto seguido se procede abrir la plica del seudónimo “La mariposa de celofán” para la mención honorífica, correspondiente a los siguientes datos: Nombre: Lilia Ramírez, Lugar: Orizaba Veracruz.

Dándose a conocer los nombres y datos de los ganadores del tercer Premio Nacional de Poesía Tuxtepec, “Río Papaloapan”, se cierra la presente acta siendo las diecisiete horas, firmando de conformidad los que en ella intervinieron.

domingo, 1 de marzo de 2009

La Alhambra, desde casa


En algún muro del Patio de Los Arrayanes, puedes descubrir el epígrafe que dice:

"Occidente cree que nosotros somos el oriente"

La dinastía nazarí hizo del palacio de la Alhambra la residencia permanente de su corte, desde la fundación del reino por Muhammad I hasta su caída, visita el palacio:




http://www.fundacion.telefonica.com/arsvirtual/media/visitas/Alhambra/index.html

sábado, 28 de febrero de 2009

Los primeros fríos, Museo Nacional de Arte de Cataluña



Esta bellísima obra Miquel Blay (Olot, 1866 – Madrid, 1936), conmovió mi alma de manera excepcional. La inmensa tristeza del viejo ante la imposibilidad de resolver un abrigo para la niña, me hace pensar que es un sufrimiento tan actual, como nosotros al verlo.
Se encuentra en la sala 69, Colección de Arte Moderno del Museo Nacional de Arte de Cataluña, en el Palacio de Montjuick, Barcelona.

Vea su descripción en:

El MNAC, al fondo