miércoles, 6 de agosto de 2008

Balada para la gente común, de Edmundo López Bonilla




Dar título a una obra de cualquiera de las Bellas Artes es una tarea difícil para los creadores. Ya que éstos piensan varias alternativas antes de decidirse por alguna de ellas. La dificultad de la tarea consiste en escoger un nombre que refleje de una manera lo más acertada posible, aquello que se desea transmitir.

Si de pintura abstracta se tratase, cuando no queda claro lo que representa el cuadro que se contempla, nos auxiliamos del título para comprender un poco el significado. A veces lamentablemente, nos encontramos con una etiqueta que dice: S/t (sin título), a mí me sucede en estos casos, que sufro una especie de desamparo, pues queda a mi total responsabilidad descifrar el mensaje contenido en la obra. A veces, también he sufrido estos desencuentros con la escultura.

El título de “Balada para la gente común”, es una paradoja, yo la entiendo como una balada de la gente común, es decir, gestada a partir de esa gente que contemplamos todos los días, en cualquier parte, en el mercado o en el autobús, en los parques públicos, en las calles, en los vendedores que tocan a nuestra puerta… tales son los personajes que conforman estos veintiocho relatos que López Bonilla esquematiza en su libro, logrando en algunos textos captar con claridad la esencia de los personajes más allá de los costumbrismos, de las tradiciones. Cito a Alejo Carpentier en su ensayo “Problemática de la Actual Novela Latinoamericana”, UNAM, 1964, p. 12.

“No es pintando a un llanero venezolano, a un indio mexicano (cuya vida no se ha compartido en lo cotidiano, además) cómo debe cumplir el novelista nuestro su tarea, si no mostrándonos lo que de universal, relacionado con el amplio mundo, pueda hallarse en las gentes nuestras – aunque la relación, en ciertos casos, pueda establecerse por las vías del contraste y las diferencias.”

Aunque se trata de un ensayo sobre el género de novela, este mérito lo logra López Bonilla por ejemplo en los cuentos “Alegría truncada” y “Despertares”, donde los personajes trascienden a lo universal, al drama humano que puede reproducirse en cualquier parte del planeta.

Sin embargo, tres son las características principales que he identificado en estos relatos y a las que quiero aludir en este ensayo:
En primer término, me referiré a los protagonistas. Una característica de estos textos es que se manifiesta una gran capacidad para animar en ellos una amplia gama de pasiones: remordimiento, desamparo, soledad, avaricia, incredulidad, voracidad, venganza, adulación, y otros sentimientos crudamente descubiertos, desnudados, concatenados por estos personajes cotidianos que se presentan ante el lector con vida propia: atormentados o tristes, decepcionados o engañados, perseguidos y decepcionados, desde el campo a la ciudad, del amor a la incredulidad, de la pobreza a la persecución, de lo irónico a lo trágico. Por otro lado, al leer las historias, se encuentra uno con que cada personaje se desenvuelve con acierto, el perfil con que se nos ha dejado entrever corresponde a sus acciones, y aunque existen sucesos imprevistos, éstos corresponden al mundo, a la incertidumbre de las cosas de la que todos participamos en nuestro devenir. Sin embargo, sus acciones corresponden adecuadamente a lo que se espera de estos héroes o heroínas, es decir, están bien definidos psicológicamente. El autor logra transmitir sus características de una manera acertada y convincente. Uno se pregunta, qué no habrá visto Mundo en su vida, que puede recorrer una gama tan amplia de las pasiones en las que cada uno de nosotros caemos, cuando solamente somos un dato estadístico, como en una red que atrapa al azar a sus víctimas.

En segundo lugar me referiré al contexto: se advierte un continuo regreso a la campiña, al monte, a la vida rural, manifestado a través de un gran dominio sobre el conocimiento de la labranza, de los cultivos, de la flora y la fauna, de las costumbres de los ranchos. Existe también en el texto una constante alusión a la vida obrera y la lucha de clases, a la separación entre ricos y pobres caracterizados por arquetipos irreconciliables, aunque los relatos se enfocan más bien desde el punto de vista del proletario.
En tercer término, me referiré al lenguaje; se muestra un gran esmero en la selección de los términos, un lenguaje poco común. Nuestro autor se aplica en la búsqueda de palabras nuevas para describir, nombrar, calificar escenas cotidianas. Términos tales como tufillo, pantalla de torturas, redomas, errancia, muina, hurañez, chamusquina, acibarada, yerro, comba, debacle, pergeñado, se entremezclan con los personajes que pueblan las historias que nuestro autor narra. Yo lo veo una audacia, un hábito que poco a poco ha sido desarrollado hasta convertirse en una característica, en un distintivo fácilmente reconocible de Mundo López Bonilla, quien se adentra de una manera enciclopédica al uso del lenguaje.

Edmundo López Bonilla, amigo de hace muchos años, consolida con este libro, un estilo propio al ahondar en el alma, en el alma de la gente común.

Orizaba, Ver. 31 de julio de 2008
19.00 horas

Sala General Ignacio de la Llave
(Altos del Palacio de Hierro), Orizaba, Ver.
Lectura y comentarios:

Lilia Ramírez
Hugo López Fernandez
Edmundo López Bonilla

1 comentario:

Anónimo dijo...

hooola!!! nose si este sea el citio oficial o personal del escritor Edmundo Lopez Bonilla, pero le quiero decir que ya esoty leyendo su libro que nos dejo con diana, soy hija de elizabeth, espero pueda responder, ya lo vi en foto je..mi correo es nadeishko_69@msn.com.
si este nos es el citio del señor edmundo porfavor pasenle mi mensaje soy familiar de el. gracias