lunes, 7 de septiembre de 2009

Aproximaciones para develar El alma de la caña, Juan Pérez Salazar

Aproximaciones para develar
El alma de la caña
Más que un gemido


Su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Quevedo.


Los fulgores que desprende una noche estrellada, las facetas de un diamante o la presencia imponente de una catedral, es la idea más cercana de lo que representa el poemario: “El alma de la caña”. En estas páginas Dionisos ha sido vencido por Eros, sí, Eros, poderoso imán de la sangre, de la vida, del arraigo, de la mitad que busca su semejante, Eros, el que se congracia con las criaturas, el que se abre a la noche y se evade con el brillo de las estrellas, Eros viajero, o el que placidamente retoza en las palabras de este libro, libro hecho de signos y de tiempo, de ciclos y contrapunto, de geometría y color.
El alma es el lugar de las verdades primordiales y se guarda en la trinidad que componen los capítulos, el primero: Entre las páginas se encuentra la voluntad que mueve al escritor apasionado, en ella se manifiesta y templa su centro, temperamento fuerte y firme como la koré que sostiene la escritura, y a la manera de Leonardo, la poeta esculpe, a imagen y semejanza, la representación de sí misma, la Cariátide.
Quien vive encadenado a la escritura, esta condenado a vivir sólo la mitad de sí mismo, la otra mitad, le pertenece a la representación del mundo.

Encarcelado
por paradojas cotidianas:
las sillas
las paredes
la pulcritud de tus pañuelos
vive encadenado mi pie izquierdo

el derecho
se esconde
entre las paginas.



El poema, asegura la poeta, revela nuestra desnudez, nos muestra con toda la gravedad de nuestra pesadumbre, nuestra karmatica melancolía, reflejada como dice Paz, en la otra voz, la que testimonia nuestra parte oculta, la que mediante signos se refleja en la poesía y la que busca reivindicarnos a un estado similar, a lo que hubo antes del pecado original. Pienso en los temperamentos de San Juan de la Cruz y de Sor Juana Inés, luchando en el intermedio de sí mismos. Esta manifestación que surge desde lo más íntimo de los seres, es lo que nos lleva al mediodía de este poemario, o capítulo dos, titulado: El alma de la caña, cuyo nombre se toma también para referir al libro.
El aleteo de una mariposa puede sugerir en su movimiento, una incipiente caricia con el aire que la suspende, o bien, provocar la mas violenta de las turbulencias; sin embargo, la fragilidad de su movimiento bien puede ilustrar la metáfora del erotismo, que se aplica en esta segunda parte del libro, y que es, uno de los rumbos del amor y la sexualidad. El erotismo es sugerencia, flirteo, guiño, activador de la alquimia corporal; su dimensión convoca al ensueño, y es el preámbulo de la vigilia de los sentidos. Eros toma este lugar como aposento y dice:

Mi piel bajo su piel
ramilletes de lavanda.

El erotismo también se viste de colores y sonidos cuando conjuga:

Heráldica bordada
con el cantar de las cigarras
en aquella tarde lila
al sur de Francia.


El cuadro tiene una similitud con los lienzos de Renoir, campos floridos con la tinta de las flores diluyéndose al infinito, música celestial que nos regalan las cigarras, tu y yo en una tarde evasiva.

Dice Sabines:

(...) Las muchachas ofrecen en las salas oscuras sus senos a las manos
y abren la boca a la caricia húmeda.


Nuestra poeta también convoca humedades cuando escribe:

Mis pechos salobres
son soles del océano
de tanto (a) mar

Pero también se reconoce como punto de referencia, y segura de sí misma y de su cuerpo afirma:

Mis pechos firmes son
como la tierra que anhelan
los marinos


El lindero del erotismo finaliza con el deseo de completud y reconoce en el otro su mitad perdida, evocando la reminiscencia de la caída, así en Dios Ibérico nos dice:

(...) sople mis labios tu hoguera
asfixie mi alma tu credo


Después de la comunión, cuando la pareja se ha completado, y cuando la lucidez de los sentidos busca su cuadrante, se retorna a la antiquísima sensación de estar partido, se reinicia de nuevo el ciclo de complementación, desde todos los matices del amor.


Tu cuerpo entero se escurre ante mis ojos/
me quedo sola, el frío también huye.

Buscar llenarse de amor y de perpetuidad, y compartirlo a partir del sentimiento de la ternura cuando la poeta dice:

Te hiciste mi cómplice/
mi vida crece, se vuelve enorme/
desde que te platico mis secretos/
mis desdichas y también mis alegrías.


El Bosco pintó su Jardín de madroños; incluso Vincent Van Gogh creó su paraíso en su noche estrellada y en la que destaca en primer plano un ciprés, sabemos que le fascinaba pintar cipreses. Salomón el Rey, en el cantar de los cantares acondicionó su lecho-paraíso lleno de cedros y cipreses y las campiñas a su alrededor se sugerían colmadas de viñedos. Este ambiente ecológico es la parte que preserva y restituye el Ser del amor, encontramos, también, en el alma de la caña su jardín edénico sumamente generoso, con naranjos destellando azhares, praderas amarillas con su infinidad de soles en flor, canarios en vuelo que a la vez son la metáfora de la vida, catarinas y mariposas que salpican de color con su ambiente festivo, con su certeza de primavera eterna. Pero el tiempo es inexorable y nada escapa a su influjo, la lozanía pierde su vigencia y se condensa en un lenguaje de palabras que guarda el alma y que nos transporta al tercer capítulo: El gemido del celofán. La escritura es inhumana nos dice la autora en voz de Platón, como una advertencia de la proximidad del ocaso, que cumple puntualmente con su labor profiláctica, para dejar fértiles los albores de renovación. Las aguas de un río nunca son las mismas en su corriente y como signo de renovación arrastra y abraza como una triste alegoría lo que no está hecho para permanecer, como sucede a continuación:

El río secuestra al cañal
con sus redes de cristal.


La ironía, finalmente, es una carcajada disimulada, una condición sutil y fortuita de hacer saber y sentir al otro de lo que carece, o de lo que no está en sus manos poseer, en este sentido, me permito leer sólo la epígrafe del poema Relojes viejos, cito:

Conocí viejos borrachos, patéticos,
que usan relojes viejos para que algo se les pare.
Diego Álvaro Guzmán.


La fatalidad como asunto irremediable también encuentra lugar en el poema La navaja aunque en la metáfora alude a la mutilación de alguna parte del cuerpo de una niña, bien puede ser el acero cercenando el tallo de las flores. Estas líneas me hicieron recordar que en algunos países el destino de las mujeres, es pasar por una especie de rito de iniciación, en el que con una navaja común se les extirpa el clítoris, para borrar toda evidencia de placer. Algo similar ocurre con los niños, al cortarles lo que suele llamarse prepucio, no como medidas profilácticas, sino como una muestra para vislumbrar la hombría. En medio Oriente, el uso de la Burka ¿no es una mutilación de la mujer?

La navaja mutila
los pétalos de la niña
rauda de labios cercenados
la abuela mutila
los pétalos de la niña
Rambla de húmedas palabras


Ante la barbarie del imperialismo por el ansia de dominio, se repite la mítica historia del hermano matando al hermano, Caín termina con la vida de Abel; se vislumbra a partir de ello una hermosa metáfora de dos líneas que queda en el aire como un eco, a propósito del destino de la humanidad, que no civilización, y en el que Caín, finalmente, es rondado por la muerte.

Las bombas
buitre de Prometeo


El tema de la muerte con sus innumerables rostros cierra el ciclo en: EL velo, La parvada, Tancat y Prem (i) atura. Sin embargo, toda vez que la muerte supone un fin, sigue siendo parte de un renacimiento. El alma de la caña, puede leerse desde dos perspectivas: desde la visión poética que he abordado, y desde la lógica científica, que a partir de la información que se deja entrever en el preámbulo de los capítulos, informan al lector, sobre el tratamiento de la celulosa de la caña, hasta llegar a esa especie de cristal domesticado que es el celofán, que sin lugar a dudas representa el alma de la caña. De lo que puedo asegurar al comentar este poemario, es que Eros, al contrario de lo que se ha dicho, es mujer.


Juan Pérez Salazar.
Septiembre 06 de 2009

viernes, 5 de junio de 2009

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viernes, 15 de mayo de 2009

Leonor Mauvecín, comenta...



Mi querida amiga Leonor, quien aparece en la foto, durante su visita a la bella ciudad de Oaxaca, ha tenido a bien hacer los siguientes comentarios sobre "El alma de la caña"

Ese final es fantástico, super atrevido y muy pos moderno con ese entrecruzamiento de imágenes que produce tu libro, entre los datos científicos sobre el celofán (que de paso te diré que no lo sabía) y el artículo periodístico bien ensamblado entre la palabra poética, me pareció un libro muy original. En la primera parte “Entre las páginas”, te veo descubriéndote poeta, y entristeciéndote por cierta imposibilidad de alcanzar la verdad como se ve en
Sólo así los hombres poeta/ alumbran en un papel sin luz/ su pesadumbre.
Hay aquí cierta desazón que se anuncia delicada y sin desgarro con imágenes certeras, ya lo dices en el epígrafe de Platón ,"la escritura destruye la memoria" pero allí también se puede encontrar la Perfección, bello poema, una perla, pero el Hombre poeta desvalido rastrea el mundo sólo con símbolos, casi una paradoja. La perfección y la imposibilidad de alcanzarle, solo orgasmos, tan solo, y ya sabemos lo que duran. Y me encantó el poema final de esta parte El Poema que, como la serpiente, nos atrapa.
La segunda parte es más celebratoria, aquí aparece la vida y su maravilla y desata las preguntas que anuncias en el epígrafe (qué bien armado que está el libro) allí el comentario científico abre expectativas sobre la naturaleza del celofán que es en última instancia la poesía y la vida, así transparente y frágil. Me encantó el “Cantar de las cigarras”, una alabanza a la vida y al amor. Las imágenes descarnadas de Beijing son bellas en su tristeza y la nieve, el oro, el jade, pero también el ave Fénix sin plumas. Siguen imágenes de amor, una más bella y lograda que la otra: los naranjos, el pastel, las mil y una noches, y la idea de continuidad que deja el amarillo (muy bueno Lilia).
La tercera parte es más dolorosa, tal vez por eso más ácida. Ya no hay azahares que endulcen el aroma cítrico, y aparecen imágenes duras "La escritura es inhumana" Los relojes viejos que cierran sus bocas para siempre, la navaja, el buitre, las margaritas mueren masacradas antes que sus tallos endurezcan, y finalmente, los revólveres envueltos en papel celofán dejan un gusto ácido con cierta desazón frente a la realidad de la calle que pinta la vida con sus colores más duros. En fin querida amiga, en pocas palabras te cuento lo que he recibido de tu bello y muy bien escrito libro, ya le dedicaré tiempo para hacer un prólogo que esté a su altura. Un abrazo Leonor
En esta foto, a la entrada del palacio de Bellas Artes, el día que leímos ahí, Leonor, Alma Karla Sandoval y yo.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Premio Nacional de Poesía Tuxtepec “Río Papaloapan”

Tercer PREMIO NACIONAL DE POESÍA TUXTEPEC “RÍO PAPALOAPAN”


Reunidos en la Regiduría de Educación y Cultura del Municipio de San Juan Bautista Tuxtepec, Oax., siendo las 15:10 hrs., del día treinta de abril de dos mil nueve, los miembros de la Asociación Cultural de Tuxtepec Oaxaca A.C. e integrantes del H. Ayuntamiento de esta ciudad:

Lic. Francisco Vázquez Palma. Regidor de Educación, Cultura y Deportes; Mtro. Héctor Arturo Hernández Villar, Director de Cultura; Prof. Rony Ortega Ruiz, Director de Educación; Lic. Raúl García Rangel, Director de Deportes; Ing. Antonio Ávila-Galán, Presidente de la Avocación Cultural de Tuxtepec Oaxaca; Arq. Héctor Cortazar González, Carlos Iturbide González, Viridiana Blanco Anzurez, Blanca Salinas Juárez, integrantes de la mencionada Asociación, e integrantes de la prensa de la ciudad de Tuxtepec.

Dándose a conocer la deliberación del jurado calificador, del Premio Nacional de Poesía Tuxtepec “Río Papaloapan”, integrado por el escritor Roberto Bravo y el poeta Mauricio Carrera, se procede a dar a conocer las obras ganadoras, la ganadora del premio con el nombre de “La espera es una llama que se ahoga”, cuyo seudónimo es “El Paciente” y la ganadora de la mención honorífica con el nombre “El alma de la caña”, con el seudónimo “La mariposa de celofán”.

Posteriormente se procede a identificar la plica, en cuyo sobre sellado, en lugar visible se lee el seudónimo “El Paciente”, correspondiente al ganador del premio; siendo el Regidor de Educación, Cultura y Deportes quien rompiera el sobre y extrajera los datos de identificación del concursante seleccionado, mismos que son los siguientes: Nombre: Beatriz Pérez Pereda, Lugar: Villa Hermosa Tabasco.
Acto seguido se procede abrir la plica del seudónimo “La mariposa de celofán” para la mención honorífica, correspondiente a los siguientes datos: Nombre: Lilia Ramírez, Lugar: Orizaba Veracruz.

Dándose a conocer los nombres y datos de los ganadores del tercer Premio Nacional de Poesía Tuxtepec, “Río Papaloapan”, se cierra la presente acta siendo las diecisiete horas, firmando de conformidad los que en ella intervinieron.

domingo, 1 de marzo de 2009

La Alhambra, desde casa


En algún muro del Patio de Los Arrayanes, puedes descubrir el epígrafe que dice:

"Occidente cree que nosotros somos el oriente"

La dinastía nazarí hizo del palacio de la Alhambra la residencia permanente de su corte, desde la fundación del reino por Muhammad I hasta su caída, visita el palacio:




http://www.fundacion.telefonica.com/arsvirtual/media/visitas/Alhambra/index.html

sábado, 28 de febrero de 2009

Los primeros fríos, Museo Nacional de Arte de Cataluña



Esta bellísima obra Miquel Blay (Olot, 1866 – Madrid, 1936), conmovió mi alma de manera excepcional. La inmensa tristeza del viejo ante la imposibilidad de resolver un abrigo para la niña, me hace pensar que es un sufrimiento tan actual, como nosotros al verlo.
Se encuentra en la sala 69, Colección de Arte Moderno del Museo Nacional de Arte de Cataluña, en el Palacio de Montjuick, Barcelona.

Vea su descripción en:

El MNAC, al fondo

viernes, 27 de febrero de 2009

Els quatre gates, un paseo por la Barcelona de Picasso, Casas, Rusiñol






No dejen de hacer cliq en esta liga para darse un paseo por uno de los lugares más bohemios de Barcelona,

http://www.4gats.com/

domingo, 22 de febrero de 2009

Gatos, de Lilia Ramírez


Los ojos del gato que se comió la noche me persiguen en la bruma, me acosan
todo el tiempo, me fastidian en pesadillas horrorosas.



El gato de larga cola se asoma por la rendija de una silla, arrastra sus ojos
aceituna y observa a la tía bebiendo tila.

Un gato se disfraza de cartero.
Un chal resbala por los hombros.
Unas manos abren una carta lentamente.


Una tarde perfuma versos desdoblados.

Abuela Rosa, de Lilia Ramírez



Mi abuela tendió su rosario
para secar al día.
El rosal hirió su mano,
y predijo su agonía.

Abuela al cortar las rosas
para morir en la noche
de esa mañana de fiesta,
tocaste al piano
valseando Sobre las Olas.

Abuela, abuela, cuando moriste
con el rosario en la mano,
¿acaso sabías abuela
de la inmensidad de las olas ?

Las flores del café, de Lilia Ramírez


Humeante calidez brota de mi cuerpo con avainillado aroma de orquídeas soles, suspendidas desde el firmamento: íntimo trópico, secreto. Agua dulce riega prehistóricos helechos. Rojos anturios, prisioneros en la alfombra, emiten quejidos de animal hambriento. Palmeras vértigo mecen cortinajes de pluma, que adornan al techo: zafiro cristalizado sobre nubes espejo copiando tu lecho. Aires de lluvia penetran por la ventana de la nada, y se respiran azahares de café hirviendo.
En un extremo del puente que une esta selva con el cielo, Adán crispa sus manos en mi cuerpo, lo sujeta con ansia. Desesperado aprieta la espalda con sus dedos: atrapa al ciervo. ¡Grito de placer y miedo! Acaricia a mi yo Eva, la olfatea, masajea sus hombros, hunde sus pulgares en el cuello: me desea. Mil años pasan en un momento. Es suya la presa y sin embargo, la suelta.
Extraviado en circunvoluciones infinitas, vaga el día de tal encuentro. La húmeda atmósfera desvanece el olor de orquídeas; el agua, calla para siempre; los anturios se libertan; las palmeras detienen sus abrazos; las plumas de ave se rompieron. Las nubes, sólo reflejan desconcierto y las flores del café, han muerto.

jueves, 19 de febrero de 2009

Vase of Roses, de van Gogh

Vase of Roses, 1890
The Metropolitan Museum of Art, NYC
http://www.metmuseum.org/works_of_art/collection_database/european_paintings/vase_of_roses_vincent_van_gogh/objectview_zoom.aspx?page=109&sort=0&sortdir=asc&keyword=&fp=109&dd1=11&dd2=0&vw=1&collID=11&oID=110000976&vT=1

Nacen del verde vaso blanquecinas manchas retorcidas, exageradas se amontonan sobre el alto relieve que choca con mi pupila. Tallos y rojizos botones mezclados a rosas que duermen sueños lilas, viven, se levantan del lienzo esparciéndose en la atmósfera. La luz da vida a personajes entre ellas escondidos: duendes, rostros, brazos extendidos, ojos sin caras se agazapan entre los contornos negros que emergen de tu verde vaso. Labios entreabiertos, cabellos, manos, tus manos de pintor excelso. Choque eléctrico, mi ojo, tus rosas, el verde alimonado del contraste, vaso deformado. Tu ojo pincel me contempla desde el lienzo. Te descubro y te encuentro, te reconozco dentro. Me miras con rosas, arden las mejillas; mil ojos riegan tus rosas, a través de la lágrima el cuadro se deforma, distorsiona la figura, la mano se hace pie, la piel se convierte en rosa. Los tonos verdosos, el color crema de las rosas. Los ojos de las hojas saben que lloro, choca mi boca en el cristal verde de tu vaso, bebo en él la vida rosa. Me extasío, devuelvo unos pasos, regreso y estoy prendida a ti, a las rosas. Vivo el instante de hace un siglo, otro siglo más será el puente de tus bellas rosas.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Cuando las aves se van

Con la misma insensatez con que un molusco es descarnado de su concha, o una cebolla despojada de su pelo, esta mañana recién lavada por la lluvia que huele a ozono y a tierra mojada, los diversos, vibrantes, luminosos y encantadores verdes de los árboles de mi jardín desgranan de mi mente recuerdos de mi niñez. Desordenados y juguetones estos brillantes, entrometidos y audaces colores, me dan conciencia infantil. Me visualizo ruborizada, cuestionante. Sin comprender, –aunque los niños ni siquiera saben qué es lo que no comprenden_ atisbo al mundo, a la cuadra, a la casa, a mi cama, al pequeño ángel de la guarda quien con las alas extendidas, me cuida desde el puente.
Retorcidas como cuerdas o lisas como seda, escenas de la infancia se suceden una a otra. Los polos de mi existencia me asaltan: aciertos y errores, sufrimientos y alegrías, placeres y agonías, mandatos y rebeldías, pérdidas y conquistas. Asomada a mi río vital, veo a la pequeñuela que chocaba con la gente; ahora yo soy esa gente que choca con la niña que fui.
Me levanto impulsada por la necesidad de arreglar mi hogar, de devolverle el aire de una Señora casa, ocupada, a la vez prudente y divertida, en donde los niños suben y bajan por una escalera escandalosa corriendo tras el perro o el aeroplano de papel, que con movimiento propio, proyecta su sombra de ave. Estoy afanada en pulir cada baldosa de los pisos, en estirar las colchas de las camas que duermen ahora su sueño sabático, en acomodar los libros en sus estantes encantados. Mientras limpio cada armario, me doy cuenta que las muñecas ya no lloran por un beso, me sorprendo al ver cómo las tareas escolares se han cumplido a sí mismas y las libretas empolvadas exhiben en sus pastas los símbolos de la década pasada; las estampitas de los álbumes de banderas y monedas se han deslavado en los tonos amarillos del papel manila del mediodía. Frenética, hurgo, busco, reclamo ¿en dónde se escondió el tiempo? ¿cuál reloj gastó su vida en medirlo?
Sigo abriendo cajones sólo para toparme con numerosos discos compactos de múltiples colores, directorios telefónicos saturados de corazones y florecitas; los tenis Panam han perdido los cabetes; las raquetas se han desgastado por el mango y han perdido sus huellas de plástico; docenas de fotografías han sido recortadas o retocadas con bigotes, anteojos y cuernitos; diplomas de rallys y competencias deportivas están archivados; banderines desgastados; boletos de transportes y museos; calcetas para el frío, bates, sombreros y gorras; cámaras fotográficas con flashes desechables; camisetas con letreros de todas partes: Jalisco, Barcelona, Los Alpes, Guatemala, Victorinox. Me agoto sólo de pensar qué destino le voy a dar a todo esto: la colección de cerillos y de tarjetas telefónicas, las monedas de un cuarto de dólar, los encendedores de bolsillo, las lámparas de mano, las revistas de autos y los llaveros con nombres, las muñecas Barby y peluches que agotaron las especies animales.
Empaco lo que puedo, a las canicas las enfrasco, a los transformers los encierro en una oscura caja, a la casita del árbol y la cabaña suiza en bolsas de plástico; a los trenecitos y a los carritos de fricción los etiqueto en un recipiente hermético como tratando inconscientemente de cortarles el oxígeno.
Así transcurre una semana que parece un día: mas no sólo he almacenado los objetos, sino que de la memoria de mi existencia también he quitado el polvo, he archivado los recuerdos, las estampas vivas. Las bodas y bautizos han renacido en mi corazón. Resaboreo codiciosa los pasteles de cumpleaños, los aguinaldos, los cacahuates y nueces de las posadas, las tortas de los recreos y las pizzas de los domingos. He desatado los nudos de mi conciencia en pequeñas partículas con las que he abonado las macetas de la ventana por la que miro ahora el mundo con ojos de abuela. He lavado mis manos en el agua fresca de la fuente donde brotan los cánticos de Cri Cri y pasea la Hormiga que se cubre con su paraguas,
me he sentado a la sombra del arbolito donde dormía el pavo real, y mis pies han brincado nuevamente a la tablita con la muñeca vestida de azul. Los carritos han recobrado sus ruedas y las muñecas el brillo de sus trenzas. El señor Sueñito ha gastado todos sus polvos sobre los párpados sin efecto alguno: danzan los perros chimuelos y las ratas con la cola quemada, los armarios se han trastocado en casas de campaña.
El amarillo del cenit se ha tornado en los dorados violáceos y bermejos del crepúsculo que son el contrafuerte sobre el que se recortan las siluetas de los pájaros que regresan a sus nidos, los escucho cruzar por encima del techo, ¡qué ironía! pienso, mientras las aves regresan a sus moradas, los nidos de esta casa están vacíos. Entonces salgo al patio, asciendo rápidamente por la escalera de caracol, los llamo, les grito que pueden venir aquí, a la casita del árbol, a jugar con las muñecas, a comer galletas con leche y cajeta. Los pájaros me rodean, toman el pan con leche de mis manos y en formación de ganso, nos elevamos a las nubes.

lunes, 19 de enero de 2009

Doctorandos de la Universidad Autónoma de Madrid

17 de enero de 2009. Universidad del Valle de Orizaba

Candidatos a Doctor, con dos miembros del Tribunal de Estudios Avanzados de la Universidad Autónoma de Madrid, y el Rector del Grupo Educativo UNIVO, Ing. Antonio Gutiérrez, después de llevarse a efecto los exámenes predoctorales.

Doctorado en Innovación y Formación del Profesorado

Compañeras doctorandas


martes, 13 de enero de 2009

Imaginaciones

Imagino que imagino que amanezco en la montaña
Imagino que amanezco en la montaña
Imagino que amanezco
Imagino que imagino
Imagino la montaña
Amanezco en la montaña

Que amanezco
Que imagino
En la montaña


Amanezco
La montaña
Imagino
En la montaña que amanezco, imagino que imagino

lunes, 12 de enero de 2009

Mujeres Poetas, de la Sala Paloma

La guapísima escritora xalapeña que ha hecho suyo el bello Fortín de las Flores, se ha inspirado en la antología del XVI Encuentro de Mujeres poetas en el País de las Nubes, y nos obsequia este poema:

MUJERES POETAS


En una gélida tarde
bebí los versos de ángeles poetas.

Mujeres niñas,
damas maduras
y senectas.

Malabaristas de la palabra
escrutadoras del paisaje
almas que desnudan sus sentimientos
y los vierten en tinta perenne
aconsejadas por el susurro de la noche
urgidas por la emoción,
sensitivas.

En el país de las nubes
regocijadas
alborozan la ciudad con su bullicio
su voz y su elocuencia
transforman en catedral
los muros que cobijan su presencia.

La poesía frenesí del intelecto
refugio de la melancolía
paz, distractora de la crisis,
violencia y calamidades del orbe;
estímulo nutriente de los sentimientos
asombro, deleite, bienandanza.

Mujeres poetas ¡Brillen!
Que su fragor
se esparza generoso
con burbujas de gozo.

Su palabra libre, certera,
transmita, conmueva.


Martha Lydia Vivanco Ricaño

miércoles, 7 de enero de 2009

Los muñecos mágicos de El Cardenal

Al terminar el XVI Encuentro Internacional de Mujeres en el País de las Nubes, ya que habíamos leído en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, el día 19 de noviembre nos reunimos a desayunar en los bajos del hotel Presidente, frente a la Alameda Central, Mery Yolanda, Brenda Ríos, Leonor Mauvecín y La mujer que dividió el tiempo.


Casi al término del desayuno, se me ocurrió regalarle a la poeta colombiana un pulso tejido que me había encontrado durante nuestro constante ir y venir por la mixteca oaxaqueña. La cara que puso la autora de Dios sobra, estorba...(la escritora que aparece en la foto con blusa blanca)


Había deshecho tres veces la maleta buscando el pulso... a ella se le cayó, pero creyó que estaba en la maleta, y a últimas... que se lo habían sustraído.... estaba desesperada.

Según me dijo en secreto, que para ella, los muñecos que adornan el elegante restaurante donde dicho sea de paso, sirven una excelente y refinada comida mexicana, y que como vemos, son recreaciones de catrines y catrinas de Guadalupe Posadas, fueron quienes le devolvieron su fetiche.

Saludos a Mery Yolanda, y ojalá ya nos pueda dar una versión más completa de lo que pasó realmente en esos rumbos de la Gran ciudad de México.

La mujer del tren

A solicitud de mis amigos y casi a un año de distancia, comparto con ustedes estas fotografías de la Gran Aventura en China.



Yunuen Garden, en Shanghai. En esta plaza comercial me perdí...durante una hora más o menos. Tiempo suficiente para vencer el miedo a disfrutar sola, de la belleza de la arquitectura, los jardines y las compras.... ningún lugar como Shanghai ofrece tal variedad de artículos: perlas, artículos de seda (cojines, bolsas, kimonos, carpetas), esmeraldas, ámbar, porcelanas, cerámica, ropa, zapatos, electrónicos. Los precios son increíblemente bajos, porque en China, nunca sabes si compras originales o imitaciones. mi percepción personal es que es lo mismo, pues las grandes marcas occidentales maquilan sus artículos en China! jaja... por lo tanto, ellos pueden hacer cantidad de productos falsos, con propiedades de auténticos, no les parece?






La Ciudad Prohibida, Beijing
http://es.wikipedia.org/wiki/Ciudad_Prohibida







Hangshou

La mujer del tren


Nos despojamos de los guantes
como desciende de un vagón
el pasajero no esperado.

Los amargos rictus
que empañaban las ventanillas
calibraron la desnudez
de nuestras miradas.

Fue el té verde habitación
o un pequeño pez dorado
en la roja pecera de tus labios.

Sin tiempo para pintarte
ignoré el color de tu vocabulario.

martes, 6 de enero de 2009

Vuelos de Verano

Primer vuelo de verano

En verano
abrazada
a colas
de cometa
remonto
el infinito.
Vuelo a contra tiempo.
Desnudas luciérnagas
devienen espirales.
Me enrarecen
coqueteos de cielo.

Los pájaros secan graznidos en la brisa
sus alas un Ícaro moderno
ensanchando en cálidas corrientes
pálidos susurros de sed
memoria del universo.


Segundo vuelo de verano



En el volar de este cuento
induce el aire piruetas y paseos
rojas tejas sincronías
árboles amigos cobijan sueños
estrellas miniatura
clavan vendavales en mi pecho
reclaman las aves su silencio

en ventanas
de nube atisbando
Peter Pan dormita
la magia

Angel de la Guarda

A mi nieta

En un lugar llamado Paraíso, existe un puente donde viven los ángeles que custodian a los seres infantiles. Hay uno para cada niño. Cada ser alado permanece con su pupilo aun después de la edad en la que al llegar a viejos, querrán perpetuar misterios en los oídos de otros niños. Su ángel los escolta siempre, los acompaña cuando emprenden rumbos mucho más extensos que la insondable distancia que existe hoy entre la inocencia y mi risa. Pues bien, la claridad que se cuela por el celeste hueco arranca destellos a las perlas del rocío que atrapa el puente con sus brazos de telaraña, igual que brillan las monedas para pedir deseos en el fondo de las fuentes mágicas.
Enumero ahora algunas de las fantásticas cosas que esperan en el mundo a los pequeños cuando crezcan:
  • Océanos que vomitan majestuosas olas: a las más audaces aves marinas causan miedo.
  • Gigantescas peñas engarzadas con corales en mares de zafiro, a las que en su afán de recorrerlas, los hombres les construyen enormes barandales.
  • Selvas que engendran laberintos en las colas de los monos.
  • Desiertos que forman con sus dunas, un panal de arena en cuyas celdas el viento esconde sus huellas.
  • Ciudades cuyos edificios tienen elevadores para tocar al cielo, pero al tardar tanto en alcanzarlo, las personas llegan hablando lenguajes diferentes.
  • Calles tan largas que si un niño intenta recorrerlas, llegará el momento en que las irá barriendo con su propia barba.
  • Montañas en cuya blancura los pinceles del Sr. Sol se entretienen antes de dormir.
  • Profundos cañones iluminados por el impetuoso vuelo de los últimos cóndores.

    La gente sabe que estos virtuosos seres alados, además de acompañar paso a paso y aconsejar siempre a los viajeros cómo regresar sanos y salvos después de visitar tales prodigios, cumplen con singular empeño otras tareas: administran los cantos, vuelos y colores de las aves; determinan el ciclo de las cosechas; elaboran el perfume de exóticas flores tropicales; otorgan los poderes de marzo a algunas hierbas silvestres; aromatizan la miel de la caña; vigilan los retoños de mangos y naranjos; bruñen las azules alas de mariposas que revolotean entre azahares de cafetos; conducen con seguridad entre las alambradas a las tiernas guías de los chayotes, y dan el alerta a los chayotezcles para que se vayan a bañar al punto del mediodía; voltean de cabeza las pencas del platanar; alimentan al volcán en su pico con jugosas nubes; purifican y alegran el agua que brota de las montañas; duermen en la circunferencia de la piedra del gigante; retozan con madrugadores astros y se levantan justo cuando el primer rayo de sol toca los hilos de oro de su puente - casa.

    A pesar de que los ángeles guardianes saben hacer tantas maravillas, sucede que a veces, cuando los arrebatos que salen de las habitaciones de los niños agotan el entusiasmo de las gotas de lluvia piando en los tejados, y todas las botellas del mundo no alcanzan para envasar los miles de litros de berrinches; desolados, los ángeles se suspenden en un extremo del puente. Un velo de neblina cubre sus pies; parecen los mascarones de la proa de extrañas naves. Extienden sus alas, las mecen muy muy rápido y derraman lágrimas a cada batir, de tal suerte que pronto su llanto inunda piedras, campos, puentes y sembrados. Cuando todo está anegado, brillan las monedas de los deseos como si hubiera una fuente mágica en el Paraíso.

Los Reyes Magos están aquí, al alcance de la pluma




Y qué les han dejado junto al portal de belén los Reyes Magos esta pasada noche? es que no habéis puesto en vuestra casa un nacimiento en miniatura? Un belén, como le llaman en Andalucía? pues si no lo han hecho, se han perdido de la magia de poner ahí justo una cartita dentro de su zapato y dar rienda suelta a su pluma (esto sí recomiendo yo hacerlo a mano) haciendo una lista de todo lo que queráis. Desde luego, no solo de juguetes estoy hablando. La lista es tan larga y variada como el conocimiento de nosotros mismos nos permita hacerla. Vaya, a los que lean esto antes de la media noche, aún es tiempo. Manos a la obra.